Toponimia con Mikel Belasko
Villanueva de Arce
Iniciamos esta sección dedicada a ocuparse de los nombres de las localidades del valle de Arce, con una denominación aparentemente sencilla, pero que encierra detalles que se nos escapan en una primera lectura.
Villanueva de Arce, Artzibar-Hiriberri en euskera, no parece que sea un topónimo que nos ofrezca ocasión de debatir y, sin embargo, veremos que nos permite asomarnos a la historia del valle y a cómo las palabras, sin cambiar su forma, pueden evolucionar y alejarse de su significado original con el paso de los siglos.
Esto último es lo que ocurre con las palabras villa en castellano e hiri en euskera. En la actualidad la palabra villa la identificamos, como precisa la RAE, con una “población que tiene algunos privilegios con que se distingue de las aldeas y lugares”. Las ilustres villas de Bilbao o Madrid, por ejemplo, dan solidez a esta idea. No obstante, en la Navarra medieval, villa no era más que la denominación genérica de cualquier lugar habitado, bien tuviese este solo un par de casas o se tratase de un lugar de tamaño considerable. Y con ese significado, aunque hoy nos sorprenda, en euskera se utilizaba la voz que hoy se escribe como hiri, y que todo el mundo traduciríamos como ciudad. Dicho de otro modo, lo que hace mil años se bautizó como Hiriberri y Villanueva con nuestro euskera y castellano del siglo XXI habrían recibido los nombres de Herriberri en euskera, y Pueblonuevo en castellano. Es momento, pues, de reivindicar los orígenes humildes y labradores de nuestra localidad.
Por otro lado, hoy pensamos que nos vemos obligados a añadir a Villanueva el apellido de Arce, para no confundirla con Villanueva de Lónguida, de Aezkoa, de Arakil… Pero ya en la Edad Media se hizo necesaria esta precisión porque en el mismo valle de Arce hubo dos Villanuevas. La actual se denominó por ello tanto Iriverri d’Arrieta (año 1274) o Irriverri prope Arrietam (1275), como Yriuerri Vallis d’Arci (1274). La otra Iriberri se encontraba en el paraje que hoy se conoce como Sarasun, en Artozki, pero quedó despoblada. Y, por si fuera poco, otro paraje de gran interés histórico y lingüístico recibe el nombre de Iriberritx en Nagore. Además, en Saragüeta, tenemos el Encinar de Irizar con vestigios de ruinas, que nos acerca al nombre de la asociación cultural del valle: Urizar. Nombre sugerente, pero que en el valle de Arce no puede explicarse por las palabras hiri ni uri. Su origen y etimología habrá que buscarlos en los archivos del valle.
El estudio de nuestros nombres tiene un comienzo, sí, pero su investigación siempre queda abierta a nuevos datos e informaciones. Esperemos también que esta sección que hoy se abre tenga una larga singladura en la revista.







